La Lengua Española vs Latinx o Látinex

Por Rafael Henríquez

Con la celebración el 23 de abril del “Día Internacional del Libro y de la Lengua Española» se presenta un enfrentamiento dialéctico con un segmento de la población que se siente excluido por el idioma mismo. El término “latinx o látinex”, usado mayormente en las comunidades hispanas en los Estados Unidos, tiene como objetivo reemplazar las terminaciones “a” y “o” de las palabras “latino” y “latina”. Es una forma de desprender y excluir el género de la gramática española.

Dicho lo anterior, me surgen las siguientes cuestionantes:

¿Qué busca en verdad este “lenguaje inclusivo”?, ¿fortalecer el idioma, cambiarlo o destruirlo? ¿Es la lengua española responsable del sentimiento segreguista en el pensamiento de la comunidad de diversidad de género?

El director del Diccionario Español de México, Luís Fernando Lara, señala sobre el uso del término “latinx” que: “El español es una lengua que no facilita construcciones con consonantes seguidas, pero de ahí a decir que ‘destruye el español’ es una exageración sin sentido”.

Por otro lado, en una entrevista para BBC Mundo, Marta Mateo, directora ejecutiva del Observatorio de la Lengua Española y las Culturas Hispánicas en EE.UU. del Instituto Cervantes en la Universidad de Harvard, se refiere al tema diciendo: “(El término) es controvertido, hay gente a la que no le gusta porque no es un término natural en español. Pero es muy defendible intentar que la lengua colabore en el cambio social, en la igualdad de género”. Ahora bien, la lingüista advierte lo siguiente: “…tampoco se puede pretender que solo la lengua consiga la igualdad, esta es al final el reflejo del cambio social”.

Conjeturar que la lengua española se construyó para discriminar a uno u otro grupo social es una distorsión clara del contexto que se vive en estos momentos. La definición pura y simple de “género gramatical” dice: es un morfema que caracteriza al nombre (o sustantivo) y a las palabras relacionadas con él; artículo, adjetivo, algunos pronombres. Convertir la gramática en un órgano sexual es una transformación tan desproporcionada como pedir que esas mismas letras hagan realidad el «País de las Maravillas» donde Alicia jugaba con sus amigos imaginarios.

La relación entre los cambios lingüísticos y los cambios sociales existe, y por ello la profesora de ciencia cognitiva en la Universidad de California en San Diego (UCSD, por sus siglas en inglés) cuya investigación se enfoca en las relaciones entre la mente, el mundo y el lenguaje, Lera Boroditsky indica que: “la palabra «latinx» puede desafiar la estructura de realidad que tienen algunos.” También sostiene la experta que la inconformidad y rechazo al término, así como quienes se identifican con el mismo, se produce como consecuencia de la experiencia personal, ya que en el cambio reflejan o no sus realidades.

Lo que sí podemos asegurar es que los géneros gramaticales no determinan con quién quieres satisfacer tus deseos sexuales, tampoco señalan si prefieres usar falda o implantes de senos, y mucho menos te extirpan el pene para que deje de molestarte el órgano reproductor que la biología y la genética clasificaron en ti.

El que tus padres te bautizaran como Sofía y tú quieres ser llamado Federico, no es problema de los géneros gramaticales. Y es por una razón simple: los géneros gramaticales no se refieren al género sexual o a la preferencia sexual.

El pronombre átono «La» (notar que se identifica con un pronombre masculino el término «LA») y que éste a su vez se usa como pronombre femenino al referirnos a «La Playa». El hecho de que «La Playa» tenga un género gramatical femenino, no impide que los hombres heterosexuales puedan ir a bañarse en sus refrescantes aguas. Por tal, que el universo de personas (hombres, mujeres o LGBTQI+) nacidas o provenientes de Latinoamérica sean identificadas por la lengua española como «latinos» (género gramatical masculino plural), no excluye a ningún segmento de la población, porque la consonancia gramatical no define la preferencia sexual de un individuo en particular.

En el lenguaje, los géneros son construcciones gramaticales que se crearon para que haya consonancia con las palabras. La unión de consonantes en la palabra “latinx” crea una dificultad de pronunciación en el idioma español.

El sentimiento de exclusión muchas veces se extrapola a escenarios totalmente inocentes y distantes de la discriminación como tal. Que «tú» como individuo no te sientas parte del universo poblacional, por el hecho de que un sufijo indique el género gramatical no es culpa del idioma, no es culpa de la lengua española y por consiguiente, no es culpa de las construcciones gramaticales empleadas para alcanzar mejor entendimiento y un nivel más preciso de coherencia en el idioma.

La evolución de la lengua española ha encontrado en su paso muchos tropezones, ha tenido que lidiar con anglicismos, con el «spanglish», regionalismos que cambian increíblemente el significado de las palabras. Se ha visto envuelta en terminologías discretas de computación, tecnología y ciencias, que además, de una forma u otra, han enriquecido el idioma.

Y justamente de eso se trata, de evolucionar, adaptarse y crecer. No es un asunto de eliminar, derogar, suprimir, extirpar, maltratar o hacer desaparecer términos, letras, palabras; bajo el alegato de sentirse excluido.

Siglos de estudios, investigaciones, teorías lingüísticas, sintagmas, reglas ortográficas para el uso adecuado, genuinas tradiciones culturales cimentadas en la gramática española, son la base de todo un universo sociocultural que no debe cambiarse por caprichos o baja autoestima de un segmento.

Muestren estudios, teorías demostrables, documentos argumentativos solventados en la necesidad de aportar y contribuir con el crecimiento del idioma. Hasta tanto, sus hipótesis inconclusas y medalaganarias no son suficientes para imponer su ideología de género dentro de la pluralidad del lenguaje español. Sus términos poco consensuados se verán en medio de diatribas vacías, incoherencias contextuales, disonancias cognitivas y desavenencias sintácticas que darán al traste con una derrota cultural que, les aseguro, no quieren sufrir.

Fuentes:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-50899019

https://comoescribirbien.com/genero-gramatical/

https://www.rae.es/

Por Rafael Henríquez

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