Involución de la crónica de arte

Érase una vez, en un país que perdió el respeto por el arte, los artistas ya no tenían arte qué hacer. Entonces, la “nueva comunicación” dispuso que los talentos debían ser los que cubrieran la farándula. De súbito, los críticos de arte se convirtieron en los protagonistas de las noticias. Los artistas, ahora faranduleros, que habían irrespetado su arte, empezaron, lógico, a irrespetar la labor de criticar el arte. Pasamos de evaluar los artistas y producciones artísticas a insultarnos, proferir improperios, difamarnos, amenazar con armas y darnos garrotazos en plena transmisión. “Y, colorín colorado, la crónica de arte ha involucionado”.

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