Por Rafael Henríquez.
Te pido perdón, por ser egoísta, cobarde y ladrón. Por evadir y esconderme de ese sentimiento que provocas en mí. Pido me perdones por desaparecer, por no volver, por ofender.
Perdóname por usarte. Por no saber quererte. Por no ser responsable y amarte como se debe.
Me disculpo por no conocer mi interior. Por no saber cómo vivir el duelo que me tocó. Por preferir correr a enfrentar.

Sé que nunca te volveré a ver. Que tu confianza eché a perder. Que tal vez me odies y de mí no quieras saber.
No tuve valor, ni para escribir ni para volver . Necesitaba llorar y en tus hombros no podía ser.
Si alguna vez Dios te vuelve a poner en mi camino. Espero besar tus ojos buscando cambiar nuestro destino.
Perdóname. Desde el fondo de mi pecho y hasta el esplendor de tu cuerpo.
