Por Rafael Henríquez.
Artista de casta, cargó con el peso del arte heredado. Estaba, prácticamente, obligado a triunfar. En su madre, una actriz judía llamada Jill Balcon, vio expresado su amor por el teatro; la literatura enfundada en los versos que el poeta Nicolas Blake, seudónimo que usaba su progenitor Cecil Day-Lewis, le recitaba a la revolución marxista y luego, pasada la Segunda Guerra Mundial, dedicaba a su viseral humanidad. Y si subimos un peldaño en su árbol genealógico, nos encontramos con un destacado y prolífico productor del cine inglés en su abuelo materno. Sir Michael Balcon, quien dejó su impronta en el séptimo arte con más de 260 producciones.

Daniel Day-Lewis nación en Londres y nacionalizado irlandés, se matriculó en la prestigiosa escuela de teatro Bristol Old Vic y luego formó parte de la Royal Shakespeare Company, donde se destacó de inmediato, protagonizando obras como: ¨El Sueño de una Noche de Verano¨ y ¨Romeo y Julieta¨.
Con 6´2´´ de estatura, el espigado actor londinense pudo ser deportista, y realmente lo fue en ¨The Boxer¨ (1997), y su personificación de un boxeador tratando de recuperar su vida después de pasar 14 años en prisón, le valió la nominación a mejor actor en la gala de los Globo de Oro 1998.
Pero volvamos un poco atrás, personalmente conocí su trabajo como actor por recomendación de mi padre: ¨Tienes que ver ‘Mi Pie Izquierdo’¨, me dijo. Desde entonces está en mi top de actores, Anthony Hopkings y Al Pacino se encuentran en esa lista.

El mundo del cine se rindió a sus pies cuando, en este biográfico de un alfeñique marginado a una silla de ruedas por una paralálisis cerebral que solo le permitía tener control de una de sus extremidades inferiores, ¨Mi Pie Izquierdo¨ (1998), le valió al camaleónico actor su primer galardón de la Academia como mejor actor principal. Y que clase de actuación, el atrofio de sus músculos, medianamente desarrollados como producto del desuso, se reflejaba en sus ojos. la difucultad de hablar y las involuntarias reacciones corporales te hacían pensar en un lerdo individuo que con un pincel en su pie izquierdo trazaba surcos en lienzo, cual impresionante y fornido trapecista contorcionando su cuerpo sobre un columpio en sus sueños. Y que con esta genialidad aglomerada en aquella extremidad inferior, desafiaba las limitaciones de una parálisis, que resultó ser ella la inútil.
Su búsqueda implacable de la perfección artística lo convirtió en una especie de mongue tibetano de la actuación; quisquilloso y selectivo, sumado a la forma en que estudiaba y se entregaba a sus personajes. Esta férrea disciplina les hizo entender a los crítticos de cine que con su sola presencia en un film era un sacrilegio desnotar en cualquier aspecto la película en cuestión. Como cuando en beísbol, Barry Bonds dejaba pasar un lanzamiento que ¨parecía strike¨, su probo conocimento de la zona en la caja de bateo ponía en dudas el juicio árbitro, al punto de no atreverse a poncharlo y cantaba ¨BOLA MALA¨ con estruendo.
La fortaleza que expresan sus personajes lo elevaron tanto a la excelencia como a la controversia. No tenía medimientos al momento de representar un papel, sin importar los exigente que fuese la caracterización, o los cánones sociales que desafiaría dandovieda en ¨My Beautiful Laundrette¨ (1985) a un homosexual que se reencuentra con su novio de colegio y reviven una relación amorosa interrumpida. En este film vemos escenas románticas entre estos hombres, que por momentos hacen ver la homosexualidad como algo natural. A mediados de los 80´s era una aberración desarrollar personajes de este tipo, hoy es un papel obligado en las producciones de cine y televisión.

Dos realizaciones, tan diferentes una de otra, ¨In The Name Of The Father¨(1993) y ¨Gangs Of New York¨ (2002) lo catapultaron a la estratósfera de la pantalla gigante al brindarle sendas nominaciones al Oscar como mejor actor principal, pero su vitrina no posee cinco estatuillas porque se topó con las acctuaciones fenomenalesy sorprendentes de Tom Hanks siendo un gay VIH positivo en ¨Philadelphia¨ (1993) y de un pianista sobreviviente al holocausto que magistralmente caracterizó Adrien Brody, ¨El Pianista¨ (2002).
En 2007 protagoniza el largometraje ¨Pozos de Ambición¨, donde un mollonario y ambicioso petrolero lucha una batalla eterna contra su familia, creencias, miedos, sus odios, maldades y contra su adorado petróleo. Este dramático y titánico papel le valió su segundo galardón de la Academia, uniéndose en ese momento a un puñasdo de actores con múltiples estatuillas siendo protagónicos: Fredric March, Jack Nicholson, Spencer Tracy, Gary Cooper, Marlon Brando, Dustin Hoffman y Ton Hanks. Un año después se uniría a este listado Sean Penn cuando gana su segundo Oscar como el activista político homosexual en ¨Milk¨ (2008).
El Olimpo del celuloide se rebautizó con el nombre de Daniel Day-Lewis cuando le dio vida al antiesclavista y legendario presidente estadounidense Abraham Lincoln, el hombre sosegado, sereno, pero de gélido carácter se mezcla con un ser tierno y humanista que en medio de una guerra civil se aferra a la idea de abolir la esclavitud, así le cueste su carrera, amigos, familia y hasta la vida. Ya que no pudimos vivir en el norte de los Estados Unidos a mediados del siglo IXX, con ¨¨Lincoln¨ (2012) pudimos escukpir en el molde de la historia una detallada y puntual idea de quién fue este coloso hombre de la sociopolítica universal.
Ya mencionaba la religiosa dedicación en el estudiuo de sus personajes, creo que quedé corto, Day-Lewis es devoto a sus papeles, los desarrola de forma tal que los hace realidad, se transforma en ellos, los alimenta de conciencia y placeres, los inscribe en registros civiles como parte de la sociedad misma, los sufre. Sus caracterizaciones le ordeñanlos sueños al punto de convertirlos en sus pesadillas.
¿Por qué digo ¨pesadillas¨? Nada es tan engorroso y complicado para este genio de la actuación que aceptar una película, se encarniza tanto en sus protagónicos que rechazar propuestas es otra de las extrañas características de Day-Lewis. Me atrevo a asegurar que los actores sobre los cuales rebotaron sus objeciones le enviaron cartas de agradecimiento por su tan exigente juicio selectivo. El caballero nacido en Kensington, Londres el 29 de abril de 1957 pudo ser el caníbal y asesino serial Hannibal Lecter; hoy todos creemos que nadie lo habría hecho mejor que Hopkins, pero, ¿cómo hubiese sido en la piel de Daniel?
Y si mencionamos que le dio la espalda al papel que le costaría un premio de la Academia, Tom Hanks debe tenerle un altar, porque gracias a la negativa de Day-Lewis llegó a sus manos el guión de ¨Philadelphia¨. Tom Cruise, por su parte, seguro que le envió una caterba de arreglos florales, ya que el actor de ¨El Último de los Mohicanos¨ (1992) se negó a interpretar al pálido y sentimental chupasangre que encarnara Cruise en ¨Entrevista con el Vampiro¨ (1992).

Debemos detenernos en este film de 1992 ¨El Último de los Mohicanos¨. Michael Mann dirigió a Daneil Day (Hawkeye-Nathaniel Poe) en una realización con un trasfondo histórico colonial que se desarrolla durante las guerras franco-británicas por el dominio de las colonias en Norteamérica. Hawkeye es un indoamericano muy certero con el rifle al que se le presenta la encomineda de proteger a la hija de un coronel británico en medio del conflicto… cuanta fuerza y carácter se cuecen en las entrañas de este personaje.
Siguiendo con los emblemáticos rechazos por Lewis, pudo darle vida a ¨El Paciente Inglés¨ (1997), una producción recreada al final de la Segunda Guerra Mundial, donde una enfermera vive un apacionado enamoramiento con un soldado inglés accidentado. El subestimado actor Ralph Fiennes, recordado como el brujo innombrable Lord Voldemor en la saga de fantasía basada de las novelas de la escritora británica J. K. Rowling, representa al soldado maltrecho y esta actución valió una nominación al premio Oscar.
¨La Pasión de Cristo¨ (2004), película controversial por demás y dirigida por Mel Gibson, le brindó a Jim Caviezel la oportunidad de ser El Hijo del Padre, Daniel Day-Lewis rehusó ser Jesucristo. Y así pudiéramos seguir con el listado de guiones que no le interesó protagonizar al inspirador de estos párrafos.
Revisemos, mejor, su filmografía: su nombre aparece como actor en 29 producciones protagonizando 18 de ellas, nueve son series de televisión y también recibe créditos en más de 150. Es decir, el tipo tiene en su vitrina tres premios Oscar a mejor actor principal en 18 protagónicos, si eso no es perfección, que alguien más sea el jurado.
Sus letargos en los que ignoramos su paradero, alejándose completamente del celuloide, como el ocurrido entre 1997 al 2002 o del 2009 al 2012, nos dejan absortos y en ascuas. Tal vez ya se habría alzado con un cuarto trofeo de La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas. Recordar que es el único con tres de tan codiciada estatuilla.
Anunció su retiro después de realiado largometraje ¨El Hilo Fantasma¨ (2017), donde da vida a un afamado modista y diseñador de la realeza y alta sociedad en Londres de 1950. Aquí se demuestra la forma tan subcutánea en que Daniel Day-Lewis se involucra con sus personajes, porque el supuesto motivo para desvincularse del cine es, justamente, para dedicarse a ser diseñador de moda. ¡Que bonito! Y nosotros, que nos traguemos el amargo sabor de no volver a disfrutar su arte.

Pero todo luce indicar que la espera fue otro de sus lapsos lejos de las pantallas, porque vimos un trailer de la película ¨Anemone¨, dirigida por su propio hijo Ronan Day-Lewis, quien guiará al legendario actor en este guión coescrito por Daniel y donde se hace acompañar del robusto Sean Bean (El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey y Crónicas de Frankenstein). Posiblemente sea este regreso el que desprenderá su humanidad y veremos al titán caracterizando a un fantasioso extraterrestre, que es el único personaje que le falta por regalarnos.
