Por Rafael Henríquez.
Te apropiaste de lo que soy y pude haber sido.
De aquello que sentí y de mis íntimos quejidos.
Te robaste lo que tuve y pudiera tener.
Soy marginado de lo que solía ser.

Te adueñaste de mis tropiezos y de lo que sentiría.
De lo que perdí y aquello que extrañaría.
Te agazapaste con mi alma servil y ajada.
Soy marginado de una esperanza olvidada.

Me quitaste las promesas de sueños cumplidos y de todo lo que me daba sentido. Me espantaste el descanso vespertino, Te llevaste tu cuerpo que creía mío.
Soy marginado de tu orgasmo impío.

Me despojaste de la vida que construía. Me quitaste tu mirada perdida. Desterraste el beso que te guardaba para la otra vida.
Soy Marginado desde el día de tu partida.

