Hotel Coppelia, donde se hospedó La Revolución

Por Rafael Henríquez

Ruth Emeterio (inferior) y Nashla Bogaert (superior) en póster promocional de «Hotel Coppelia«.

Lo complicado de llevar al cine historias bélicas basadas en hechos reales es que debes tomar un bando, necesariamente hay que elegir quién es el villano y quién es el oprimido. Entonces, los afectados ya no son los «aplastados por la bota yanqui», a partir de la película los afectados serán los que usaban la bota, porque el mundo los mirará con indignación y de paso el narrador de la historia será visto con recelo por aquellos señalados como defensores del mal. Ya les di una pista.

Director José Ma. Cabral en faena cinematográfica.

José María Cabral se tomó el riesgo de elegir un bando y contar desde una óptica jamás abordada uno de los momentos más trascendentales de la historia dominicana, dando el protagonismo a individuos que regularmente pasan desapercibidos en las historias, pero que tienen una incidencia vital en la narrativa.

Tal vez aprovechando y exprimiendo temas sociales importantes del momento, igualdad de género, LGBTQI+ y demás yerbas aromáticas, Cabral, un multipremiado cineasta dominicano, director de «Carpinteros», coloca los roles esenciales en mujeres. Y desde ese momento una «madame» olvidada por su pasado y las solidarias huéspedes de un burdel, cada una con sus novelescas vidas, pasan a ser el eje central de una revolución en ciernes. 

Lumy Lizardo, como actriz principal, lleva su maestría en las tablas a la pantalla gigante, dándole el temple y carácter a Judith, una dama que le tocó administrar a un grupo de beldades que desempeñan su oficio entre las sábanas.

Gloria, una «mosquita muerta», encarnada por Nashla Bogaert, quien dejó el pudor en San Francisco de Macorís y le dio personalidad a su desnudez, mostrando que el morbo y una sembrada actuación pueden hilvanarse para así llevarse las tendencias de las redes sociales y los aplausos de los críticos del séptimo arte.

Jazz Vilá, que personifica a Betty, un transgénero cubano segregado por «La Revolución» de su país; el estadounidense Nick Searcy, haciendo del malvado Coronel Thompson y Ruth Emeterio, que encarna a un personaje histórico convertido en leyenda, será el elemento sorpresa, así que no diré más. Ellos forman parte un talentoso reparto que se adecuó perfectamente a los parámetros exigidos por José María Cabral para plasmar su idea en el celuloide. 

Toma de escena «Hotel Coppelia».

Ya podemos ver la película en la plataforma streaming de HBO Max, y para aquellos que no tienen acceso, desde el pasado 15 de abril se exhibe en las salas de cine de República Dominicana.

Por Rafael Henríquez

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